III. Videoelectrónica
El tiempo del ensueño.

1976

Buenos Aires 

El amor a la guerra

David estudia Ciencias Económicas y mientras lee la teoría de la renta diferencial atiende su negocio de venta de juegos en Palermo. Tiene veinticuatro años y está enamorado. Imaginemos que su novia se hace la culturosa y ve cine de Godard. Por eso a David lo divierte decirle je t’ aime, y para hacerla reír más, le dice Yetém, poniendo labios de pato y alargando la M. Ella le responde, moi non plus.

Imaginemos que unos meses atrás, un amigo de la facu estuvo veraneando en Camboriú, que es el balneario brasileño de moda entre los argentinos, y de ahí le trae un juego de estrategia editado hace poquitos años por Grow, una empresa local. El juego es muy parecido al viejo Risk, pero se llama WAR y es un exitazo.

Imaginemos que ese verano David no se toma vacaciones. Desde hace meses que están probando con otros fanáticos una versión mejorada de WAR, variando algunas reglas, el mapa y los objetivos. Con ayuda de un préstamo lo quiere editar. Su olfato de vendedor le dice que la va a pegar. Ahora está terminando de cerrar todo: el trámite para patentar el juego y el pago de la tasa, las pruebas a pie de máquina en la imprenta, la visita a la distribuidora de dados y al fabricante de plásticos. También imaginemos que le falta todavía algún papeleo con la inscripción de la empresa.

Mientras tanto, la atmósfera política está tan recalentada como el clima. El golpe de estado está cocinado. Sólo falta que sirvan la mesa.

En marzo, las jugueterías más importantes de la ciudad exhiben en vidriera una caja grande a colores con un mapa del mundo que parece dibujado sobre pergaminos y con tintas antiguas. T.E.G. – PLAN TÁCTICO Y ESTRATÉGICO DE LA GUERRA. Con letras mayúsculas, la portada invita a participar de una apasionante acción bélica. Se consigue hasta en la tienda Harrod’s.

El 24 a la noche, la Plaza de Mayo es invadida por tanques oruga. El ejército patrulla las calles. Las estaciones de radio y los canales de televisión son intervenidos. El único derecho que rige es el estado de sitio y la ley marcial. «Total normalidad / Las fuerzas armadas ejercen el gobierno / Fueron suspendidas las actividades políticas y gremiales / Intervinieron la CGT / Se mantiene el asueto bancario, cambiario y educativo / Argentina derrotó a Polonia». Todo eso dice, al día siguiente, la primera plana del diario. Se está escribiendo la página más negra de la historia argentina.

En el mundo, son tiempos violentos y bipolares. Una cortina de hierro separa prolijamente el occidente del bloque comunista. Aquí, en esta parte de América, se vive un estado de paranoia previendo bravuconadas del vecino: Argentina-Chile por los hielos continentales, Chile-Perú por el límite norte, Bolivia-Chile por la salida al mar, Argentina-Brasil por los recursos hídricos; Paraguay con Brasil, Argentina y Uruguay por la triple alianza. Las hipótesis de conflicto nunca acaban. Una verdadera guerra fría regional que se descongela como un cubito en el whisky cuando se trata de exterminar al enemigo interno, común a todos, al que –como dice el noticiero– hay que extirpar como un cálculo en la vesícula por el bien de la nación. Entre un on-the-rocks y otro, los uniformados se entienden, forman alianzas, pactos de palabra, establecen objetivos, idean un plan secreto y eficaz que sobrevuela como un cóndor los cielos del cono sur.

T.E.G. es tal como supuso David, un suceso, y más adelante se transforma en un juego de culto. Hasta tiene su Federación de jugadores de T.E.G. que realiza competencias y torneos nacionales. YETEM, así se llama la empresa de David, se consolida y, en 1982, otra fecha sangrienta de la historia argentina, sacará una nueva versión de su juego insignia. Con el nombre T.E.G. II, inspirado en la Guerra Fría, modifica las mecánicas originales: las seis potencias del mundo (los Estados Unidos, la Unión Soviética, China, Japón, Europa Occidental y Europa del Este) se disputan el control de mares y territorios. Es un fracaso rotundo, porque añade demasiada complejidad y sólo unos pocos lo quieren jugar. En 1995, tras la caída del Muro de Berlín y la atomización de la ex URSS, lanzará T.E.G. La Revancha, con reglas parecidas al primer juego, pero incorporando más países. Luego, siguiendo el signo de los tiempos, en medio de la crisis financiera de 2008, llegará T.E.G. de los Negocios, donde la disputa se da a través de las corporaciones y por fin, para el Bicentenario 2010, T.E.G. Independencia, que evoca la gesta emancipatoria americana.

CODA:

Por la radio se escucha una melodía. Los seis amigos están reunidos alrededor de la mesa. Cada uno analiza concentrado cuáles van a ser sus próximos movimientos. Cualquier paso en falso puede sacarlos de juego. No prestan atención, pero cada tanto, entre pensamiento y pensamiento, se les filtran partes de la letra.

Imagine there's no countries
It isn't hard to do

Nothing to kill or die for
And no religion, too

Imagine all the people
Living life in peace... You... 

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one

I hope someday you'll join us
And the world will be as one 

Imagine no possessions
I wonder if you can

No need for greed or hunger
A brotherhood of man

Imagine all the people
Sharing all the world... You...

Uno da un suspiro, se levanta y apaga. Vuelve a la mesa. Hace un puchero con la boca, imperceptible.

 


Marvin Clock

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